Ardor amargo

La había perdido, otro tío la llevaba de la mano y todo porque fui tan inútil, por pensar que sin ella las cosas irían igual de bien, pero eso no era así y mi interior estaba lleno de ira.
Ya no podía con aquello y aquel mensaje invitando a otra a la cama que compartimos tantas veces sabía que iba a ser lo peor, aun así me emborrache y la llevé a mi cama, donde mi mente suplicaba porque no pasara nada, pero sus labios se unieron a los míos y un sentimiento de culpa se instauró en mi cuerpo al instante junto a otro de asco.
A pesar de todo le quité la ropa y aquello que vi en ella no me gustaba, nada en ella me gustaba, era un simple acto de rabia hacia mi por haber perdido a la mujer que amaba, mientras la otra me la chupaba y ni si quiera sabía lo que hacía aunque le mentía diciendo lo mucho que me gustaba, en mi mente apareció esa sonrisa que tanto amaba y como si quisiera castigarme mi mente se inundó de todo tipo de recuerdos juntos, En un acto desesperado de alejar todo de mi mente la puse en cuatro y empecé a hacerlo con ella, pero solo era capaz de pensar en quien realidad debía estar en aquella cama, una cama donde me follaba a una cualquiera que no era capaz de hacerme sentir nada en ninguno de los sentidos.
La sensación de correrme no me causó ningún tipo de placer, más bien me daba asco y quité esas sabanas, no podía verlas, sentía nauseas y una gran ansiedad, me dolía el pecho y aquel arrepentimiento solo aumentaba.
Me odiaba por aquello que acababa de hacer, solo podía sentir un fuerte amargor quemando mi garganta, acababa de hacerlo con otra en nuestra cama y solo podía pensar en ella, sabía que el alcohol me hizo capaz de esa barbaridad pero era incapaz de perdonarme de alguna forma, solo quería volver el tiempo atrás y evitar esa atrocidad, girar la cara en la cama y verla tumbada como siempre, despertar de aquella pesadilla y olvidar aquello que acababa de ocurrir.


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