Máscara

Me siento como si una mordaza tapara mi boca, ahogando mis palabras y mis gritos, cambiando mis auxilios por un silencio que hace pensar a todo el mundo que todo está bien cuando mi propia mente me está apuñalando desde mi interior.
Solo quiero pedir ayuda, que me salven de mis propios pensamientos antes de que se haga demasiado tarde para mi, antes de que esa voz que existe en mi cabeza me empuje a buscar mi final, antes de callarme al mundo para siempre.
Quien se imaginaría, que esa chica sonriente que tanto ríe, que vive desbordando energía allá donde va y siempre corre hacia delante, solo busca un pozo al que caer con fuerza para partirse el cuello y callar cada palabra que el mundo emite sin cesar.
Mis ganas de rendirme superan cualquier barrera o muro, sigo sin entender como mis pies siguen firmes aquí y no han saltado al vacío para dejarme devorar por la oscuridad que me consume por dentro, solo soy capaz de escupir palabras depresivas sin sentido en vez de algo acorde con mi apariencia feliz.
Empiezo a pensar, que dentro de mi algo no termina de funcionar, que algo se rompió o tengo un vacío desde que nací que crece a cada día que sigo viviendo, con cada momento doloroso que me desgarra un poco más por dentro y ya me quedé sin hilo para coserme.
Sinceramente nadie en su sano juicio querría estar a mi lado si supieran el caos que existe en mi interior, ese verdadero yo, la verdad que siempre trato de ocultar a toda costa por miedo aunque alguien sea capaz de ver mi interior a través de una rotura o vea en mis ojos el infierno que guardo dentro, la constante tortura que vivo en un perfecto silencio.
Cada día es más difícil seguir así, ya ni si quiera la cocaína que me esnifo a escondidas es capaz de ayudarme a estar con energía o un poco activa, solo me deja con ese horrible insomnio constante que me hace pensar en todo lo peor, en cada mala decisión, colapsa mi mente hasta que parece que va a estallar y se desbordan mis ojos entre millones de lágrimas.
Ya no me valen las drogas para fingir que todo está bien y soy feliz, pero la mascara que construí para estar frente al mundo ya se está rompiendo, cada vez más pueden llegar a ver el infierno que llevo dentro y el miedo que este pensamiento me produce es tan aterrador que desearía nunca hablar con nadie de esto porque luego pasaré mis días arrepentida por esta decisión.


Comentarios